LA SALUD DE LA IGLESIA ES IGUAL A LA SALUD DE TODOS SUS MIEMBROS

Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo (1 Corintios 12:12). Todo miembro ocupa un lugar específico en el cuerpo y desde su ocupación contribuye a la salud de todo el cuerpo. Esto quiere decir, que cada miembro debe saber que parte del cuerpo es y qué rol le corresponde.


Este enfoque bíblico de la iglesia valora a la totalidad de los miembros, incluso a aquellos que “supuestamente son de poco valor”. El apóstol lo expresa de esta manera: y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro (1 Corintios 12:23). A veces pasamos más tiempo arreglando nuestro cabello que consultando a un cardiólogo sobre nuestro corazón. Todos los miembros del cuerpo son importantes para la salud total.


Este enfoque nos obliga a replantear nuestras estrategias de movilización centrada no en los resultados, sino en las personas. Ya no evaluamos diciendo cuanto bautizamos, sino cuantos miembros movilizamos. Nuestras estrategias buscan que todos los miembros participen en la tarea y no tan solo que la tarea se realice.


La salud de un miembro está íntimamente unido a su integración al cuerpo. El miembro debe verse como parte del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12: 27). Esta cosmovisión bíblica de la iglesia revalora el elemento corporativo de la misión y la importancia de entender que la obra de Dios no se hace solo. El miembro, ahora, ve el accionar misional no como una tarea de colaboración, sino como una tarea vital para su salud. Como el apóstol Pablo decimos: Hay de mí si no predico el evangelio, pues me es impuesta necesidad (1 Corintios 9:16). Si la movilización es salud, entonces, todos necesitamos movilización. La movilización es una necesidad vital para todos.


¿Cuántos miembros tiene tu iglesia? ¿Cuántos de ellos están testificando? ¿Cuántos de ellos saben que parte del cuerpo son? ¿Cuántos han sido deliberadamente organizados y ubicados para ser atendidos y para servir? Las respuestas a estas sencillas preguntas te darán una idea clara de la salud de tu iglesia local y la importancia de comenzar a trabajar para sanarla y revitalizarla.